Poema de los átomos

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Poema de los átomos

Baila, como si nadie te estuviera mirando, Ama, como si nunca te hubieran herido, Canta, como si nadie te hubiera oido, Trabaja, como si no necesitases dinero, Vive, como si el cielo estuviese en la tierra.

Rumi

¿Y tú, cuándo vas a empezar ese viaje hacia tu interior, a qué esperas?
Poema de los átomos
¡Oh día, despierta!
Los átomos bailan.
Todo el Universo baila gracias a EL.
Las almas bailan poseídas por el éxtasis.
Te susurraré al oido,
a dónde las arrastra su danza.
Todos los átomos en el aire y en el desierto,
sabes, parecen locos.
Cada átomo, feliz o triste… Está encantado por el sol.
No hay nada más que decir.

Rumi

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Sw. Veet Agustin

Manuel Vilas: «Bajar las ratios a 15 alumnos supondría reducir el paro y el fracaso escolar»

Manuel-Vilas

Manuel Vilas: "Bajar las ratios a 15 alumnos supondría reducir el paro y el fracaso escolar"

El escritor y profesor Manuel Vilas reflexiona en ‘Por fin no es lunes’ sobre la importancia de la ortografía, la educación, el papel de los políticos en la pandemia y lo que nos espera a partir de ahora en el mundo de la cultura y la creatividad.

Manuel-Vilas

Manuel Vilas es escritor, se dedicó a la enseñanza durante muchos años y es, además, finalista del Premio Planeta por su novela ‘Alegría’. Recientemente ha tenido protagonismo en Twitter al reivindicar la importancia de la ortografía, algo que considera «un derecho educativo de todos».

A pesar de las críticas, el escritor insiste en que su intención al escribir el tuit era «recordar que la ortografía es un bien y que todos tenemos que esforzarnos por tener una ortografía correcta», porque «si no respetáramos la ortografía, la comunicación sería imposible». Asimismo, incide en que el significado de esta es facilitar la comunicación y el entendimiento, y critica que «hay gente que no está de acuerdo» con la defensa.

En cuanto a la gestión de la pandemia y la vuelta a las aulas, opina que ha habido «una imprevisión tremenda» y ha sido «mal gestionada». También, señala la importancia de la modernidad y el progreso, dos «conceptos políticos fundamentales» de los que «ni la izquierda ni la derecha pueden adueñarse».

Como antiguo docente, aboga por bajar las ratios a 15 alumnos, algo que, considera, sería «una revolución» en la educación. Además, asegura que esta simple medida sería «la revolución más barata del mundo», porque supondría reducir el paro y el fracaso escolar y «en 10 años tendríamos un país en la vanguardia del mundo».

Respecto a la nueva novela que está escribiendo, reconoce que tiene relación con la pandemia y el cambio de las relaciones sociales que está aconteciendo, aunque confiesa que le cuesta mucho hablar de ella mientras la escribe. «Los escritores somos recelosos de hablar de nuestro trabajo», certifica.

Por último, el escritor comenta que el COVID-19 y la pandemia han cambiado la vida y, puesto que las producciones culturales son un reflejo de la vida, habrá futuras películas en las que los personajes lleven mascarilla, al igual que en las novelas o en los cuadros.

Escuchar entrevista

¡Pues claro!

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Sw. Veet Agustin

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Onda cero

Tu tienes el reloj, yo tengo el tiempo

entrevista a un tuareg

Tu tienes el reloj, yo tengo el tiempo

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!
Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos,
cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a
los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo
– ¡Qué turbante tan hermoso…!
– Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y
respirando a su través.
– Es de un azul bellísimo…
– A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…
– ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
– Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del
mundo.
– ¿Por qué?
– Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.
– ¿Quiénes son los tuareg?
– Tuareg significa «abandonados», porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: «Señores
del Desierto», nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

entrevista a un tuareg

– ¿Cuántos son?
– Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… «¡Hace falta que un pueblo desaparezca
para que sepamos que existía!», denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.
– ¿A qué se dedican?
– Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…
– ¿De verdad tan silencioso es el desierto?
– Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.
– ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?
– Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde
hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más
que eso, y yo era muy feliz en él!
– ¿Sí? No parece muy estimulante. ..
– Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear
el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te
pierdes: te llevará a donde hay agua.
– Saber eso es valioso, sin duda…
– Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!
– Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
– Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple
hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!
– ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
– Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté,
claro…
– Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…
– Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté…
Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.
– Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
– ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún
sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…
– ¿Tanto como eso?
– Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce
años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a
ser yo mismo.
– ¿Qué pasó con su familia?
– Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el
maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa… Entendí: mi madre
estaba ayudándome…
– ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
– De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un
libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que
un día sería capaz de leerlo…
– Y lo logró.
– Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.
– ¡Un tuareg en la universidad. ..!
– Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y
las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra… Aquí, por la
noche, miráis la tele.
– Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?
– Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose!
Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa… En el desierto
no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!
– Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
– Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y
hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un
cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…
– Fascinante, desde luego…
– Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio,
escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se
acompasan al pot-pot del hervor…
– Qué paz…
– Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

Entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a MOUSSA AG ASSARID

¡Aquí reloj, allí tiempo…Aquí estrés, allí paz!

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Sw. Veet Agustin

La danza de los derviches

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La danza de los derviches

Cuenta la tradición que cierto día, Mevlana Djalal al Din Rumi, roto por el dolor de la separación entre su alma y el Alma del universo, cruzó los brazos, puso las manos en sus hombros, bajó la barbilla y metió la cabeza en el hueco que quedaba en su pecho. Allí, en lo más íntimo de su ser, preguntó al vacío de su corazón:

– Oh Señor ¿quién soy yo para ti? – Entonces, en ese rincón secreto de su ser, oyó la voz de Dios diciéndole:

– Tú eres una rosa en mi jardín. Mi paraíso no estaría completo sin ti.

Ante semejante respuesta, Mevlana levantó la barbilla, estiró los brazos como una flor que se abre para recibir los rayos de sol del amanecer y comenzó a dar vueltas sobre sí mismo, loco de pasión. De esa manera repartió el sentimiento de Dios que él mismo había podido experimentar entre todos los hombres y mujeres que, extasiados, recorrían – y todavía recorren – grandes distancias para ir a verlo.

 Ese fue el comienzo de la danza de los derviches. Una danza que, para quien siente la misma dolencia que Mevlana, supone un alivio para el corazón y una vía directa de comunicación con el Amado…

Así es la meditación sufí»

Extracto del libro: Viaje a la India para aprender Meditación.

 

¿Quién soy yo para Ti?

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Sw. Veet Agustin

Palabras de Günther Anders qué te hacen pensar

Günther Anders

Palabras de Günther Anders qué te hacen pensar

′′Para asfixiar por adelantado cada rebelión,
No hay que ser violento.
Los métodos de Hitler se superan.
Solo tienes que crear un acondicionamiento colectivo tan poderoso
Que la idea misma de rebelión ni siquiera vendrá
Más a la mente de los hombres.
Lo ideal sería eso de formatear a los individuosdesde el nacimiento
limitando susHabilidades biológicas innatas.
En segundo lugar,se seguiría el acondicionamientoreduciendo drásticamente la educación, paraDevolverla a una forma de inserción profesional.
 
Un individuo ignorante Solo tiene un horizonte
De pensamiento limitadoy más limitado su pensamientoA preocupaciones mediocres,menos se puede revolver.
 
Hay que asegurarse
Que el acceso al conocimiento se vuelva siempre
más difícil y elitista.
La brecha entre el pueblo
Y la ciencia,
que la información dirigida al público en generalse anestesiadade cualquier contenido subversivo.
 
Günther Anders
Sin filosofía.
 
También en este caso hay que usar la persuasión y no la violencia directa:
Se extenderán masivamente, a través de la televisión, diversiones que siempre adulan la emoción o el instintivo.
 
Enfrentaremos a los espíritus con lo inútil y juguetón.
Está bueno,
En charlas y música incesante, impedir que el espíritu piense.
Pondremos la sexualidad en primer lugar de los intereses humanos.
Como tranquilizante social, no hay nada mejor.
En general se asegurará de prohibir la seriedad de la existencia, De ridiculizar todo esto Que tiene un alto valor, mantener una constante apología de la ligereza;
 
para que la euforia de la publicidadTe conviertes en el estándarde la felicidad humana.
Y el modelo de libertad.
El acondicionamiento producirá así por sí mismo esta integración,Que el único miedo,que deberá mantenerse,será la de ser excluido del sistema
Y por lo tanto, no podermás acceder a las condiciones necesarias para la felicidad.
El hombre masivo,así producido,debe ser tratadocomo lo que es:
un ternero,y debe ser monitoreado como debe ser un rebaño.
 
Todo lo que permite
De dormirsu lucidez
Es un bien social,lo que pondríaen peligro su despertar debe ser ridiculizado, asfixiado,
 
Cada doctrina que poneen discusión el sistema primero debe serdesignada como
Subversiva y terrorista aquellos que la apoyen deben ser tratados como tales. ′′ no te preocupes ′
 
Günther Anders,
′′ El hombre es anticuado», 1956

Los métodos de Hitler se superan!

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Sw. Veet Agustin

Sufismo en España

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Sufismo en España

Pedazo del documental sobre el sufismo en España de la tariqa Naqshbandi Haqqani.

Una introducción audiovisual al sabor y a la esencia de esta bella tradición espiritual.

Con la presencia del maestro Sheij Ahmed Dede (Naqshbandi y Mevlevi) y Sheij AbdelWahid Martín.

¡ Siempre en busca del Tesoro, en busca del Secreto…!

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Sw. Veet Agustin

En caso de que YouTube censure este video podrás encontrarlo en el siguiente enlace:

https://vk.com/video613740850_456239216

Carta de Albert Einstein

Carta de Albert Einstein

A finales de los años 80, Lieserl, la hija del célebre genio, donó 1.400 cartas escritas por Einstein a la Universidad Hebrea, con la orden de no hacer público su contenido hasta dos décadas después de su muerte.

Esta es una de ellas. a Lieserl Einstein.

«Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!».

Tu padre: Albert Einstein».

Un científico amoroso.

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Sw. Veet Agustin