¿Cuánto duran tus abrazos?

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¿Cuánto duran tus abrazos?

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La duración media de un abrazo entre dos personas es de 3 segundos. Pero los investigadores han descubierto algo fantástico. Cuando un abrazo dura 20 segundos, se produce un efecto terapéutico sobre el cuerpo y la mente. La razón es que un abrazo sincero produce una hormona llamada “oxitocina”, también conocida como la hormona del amor. Esta sustancia tiene muchos beneficios en nuestra salud física y mental, nos ayuda, entre otras cosas, para relajarse, para sentirse seguro y calmar nuestros temores y la ansiedad. Este maravilloso tranquilizante se ofrece de forma gratuita cada vez que tenemos a una persona en nuestros brazos, que acunamos a un niño, que acariciamos un perro o un gato, que estamos bailando con nuestra pareja, cuanto más nos acercamos a alguien o simplemente sostenemos los hombros de un amigo.
Nicole Bordeleau

El poder del pensamiento creativo

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El poder del pensamiento creativo

El Dr. Bruce Lipton es un prestigioso Biólogo celular, describe con un lenguaje sencillo, múltiples ilustraciones, humor y ejemplos actuales, el Dr. Lipton explica que los genes y el ADN no controlan nuestra biología, sino que es el ADN el que está controlado por las señales procedentes del medio externo celular, entre las que destacan los poderosos mensajes que provienen de nuestros pensamientos positivos y negativos.

De esta manera, nuestro cuerpo puede cambiar Realmente si reeducamos nuestra forma de Pensar.

¿Quién eres…realmente?

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¿Quién eres…realmente?

Cualquier pensamiento que hayas tenido sobre ti mismo, pequeño o desmesurado, no es quién eres. Es sólo un pensamiento.

La verdad de quien eres no puede ser “pensada”, porque ella es la fuente de todos los pensamientos.

No se puede definir o darle nombre a la verdad de quién eres.

Palabras como alma, luz, Dios, verdad, ser, conciencia, inteligencia universal o divinidad, aunque sean capaces de evocar el éxtasis de la verdad, son insuficientes como descripción de la inmensidad de quien eres realmente.

Independientemente de cómo te identifiques: como un niño, un adolescente, una madre, un padre, una persona más adulta, una persona saludable, una persona enferma, una persona que sufre o una persona iluminada, siempre detrás de todo eso, está la verdad de ti mismo. No es ajena a ti. Está tan cerca que no puedes creer que eres tú.

No existe un concepto para definir la verdad de quien eres, ignorante o iluminado, inútil o grandioso.

La verdad de quien eres, está libre de todo eso. Ya eres libre y todo lo que te impide lograr esa libertad estu apego a alguna idea sobre quién eres.

Este pensamiento no impide que seas la verdad de quien eres. Tú ya eres eso. Te separa del descubrimiento de quien eres realmente.

Te invito a dejar que tu atención se sumerja en aquello que siempre ha estado ahí, esperando abiertamente por su propio auto-descubrimiento.

¿Quién eres, realmente?

¿Eres alguna imagen que aparece en tu mente?

¿Eres alguna sensación que aparece en tu cuerpo?

¿Eres alguna emoción que pasa por tu mente o tu cuerpo?

¿Eres algo que alguien dice que tú eres?

O ¿Eres la rebeldía contra algo que alguien ha dicho que eres?

Estos son algunos de los muchos errores de identificación.

Todas estas definiciones vienen y se van, nacen y después mueren.

La verdad de lo que eres, no viene y se va.

Ella está presente antes del nacimiento, durante toda la vida y después de la muerte.

Descubrir la verdad acerca de quién eres, no sólo es posible, es tu derecho de nacimiento.

Cualquier pensamiento de que este descubrimiento n es para ti, que aún no es tiempo, que no eres digno, que no estás listo, que tú ya sabes quién eres, son sólo trucos de la mente.

Es hora de investigar este pensamiento y ver qué validez realmente tiene.

En esta investigación existe una apertura para que la conciencia inteligente que eres, finalmente se reconozca a sí misma.

La pregunta más importante que puedes hacerte es: ¿Quién soy yo?

De cierta forma, esta ha sido una pregunta implícita, hecha en cada etapa de tu vida. Toda actividad sea individual o colectiva, es motivada en su raíz, por una búsqueda de auto-definición.

Normalmente, buscas una respuesta positiva a esta pregunta y huyes de una respuesta negativa. Cuando esta pregunta se vuelve explícita, el impulso y el poder de la pregunta orientan a la búsqueda de la verdadera respuesta, la cual está abierta, viva y llena de una “comprensión” cada vez más profunda.

Tú has experimentado tanto el éxito como el fracaso.

Después de un cierto tiempo, tarde o temprano, te das cuenta de quién eres, por más que la definas, no es satisfactoria.

A menos que esta pregunta haya sido verdaderamente respondida — no solo convencionalmente respondida — seguirás con el hambre de saber.

Puesto que no importa cómo hayas sido definido por los otros, bien intencionado o no, y no importa cómo te hayas definido a ti mismo, ninguna definición puede traer certidumbre duradera.

El momento en que reconozcas que ninguna respuesta jamás ha satisfecho esta pregunta, es crucial.

A menudo se lo denomina como el momento de madurez espiritual, el momento de madurez de la vida espiritual.

En este punto puedes conscientemente investigar quien eres realmente.

En su poder y simplicidad la pregunta ¿Quién soy yo? Lanza la mente de nuevo a la raíz de la identificación personal, la hipótesis básica: “yo soy alguien”…

En vez de aceptar automáticamente esta suposición como la verdad, puedes investigar más.

No es difícil ver que este pensamiento inicial de “yo soy alguien” conduce a todo tipo de  estrategias: ser un mejor “alguien”, un “alguien” más protegido, un “alguien” con más placer, más confortable, más realizado.

Pero cuando este pensamiento muy básico es cuestionado, la mente encuentra el Yo, el cual estaba separado de lo que ella ha estado buscando. Esto se llama auto-investigación.

La pregunta más básica: ¿Quién soy yo? Es la que más se pasa por alto.

Pasamos la mayor parte de nuestros días diciéndonos a nosotros mismos o a los demás que somos alguien importante, alguien sin importancia, alguien grande, alguien pequeño, alguien joven o alguien viejo, sin nunca realmente cuestionar esta suposición tan básica:

¿Quién eres, realmente?

¿Cómo sabes que esto es quien eres en realidad?

¿Es verdad? ¿Realmente?

Cuando llevas tu atención hacia esta pregunta: “¿Quién soy yo?” tal vez veas una entidad la cual tiene tu cara y tu cuerpo. ¿Pero quién es consciente de esa entidad? ¿Eres el objeto, o eres la percepción del objeto?

El objeto viene y se va.

El padre, el niño, el amante, el abandonado, el iluminado, el victorioso o el derrotado. Todas estas identificaciones vienen y se van.

La percepción de estas identificaciones está siempre presente.

La errónea identificación de uno mismo como algún objeto dentro de la percepción lleva al extremo placer o extremo dolos, ya ciclos interminables de sufrimiento.

Cuando estás dispuesto a terminar con la errónea identificación y descubrir directa y completamente que tú eres la propia conciencia y no estas definiciones efímeras, la búsqueda de ti mismo en los pensamientos termina.

Cuando la pregunta “¿quién?” es perseguida de forma inocente, pura en todo el camino de vuelta a su

origen, surge un gran y asombroso descubrimiento: ¡no hay ninguna entidad allí! Apenas el indefinible e

ilimitado reconocimiento de ti mismo, como inseparable de cualquier otra cosa.

Eres libre. Estás completo, eres infinito.

No hay final para ti, no hay límite.

Cualquier idea sobre ti mismo que aparezca, desaparecerá de vuelta en ti.

Eres la percepción, y la percepción es la consciencia.

Deja que todas las auto-definiciones mueran en este momento. Déjalas ir y ve lo que permanece. Ve lo que

nunca ha nacido y lo que no muere.

Siente el alivio de dejar caer la carga de definirte a ti mismo.

Experimenta la verdad de la irrealidad de la carga

Experimenta la alegría que está aquí.

Descansa en la infinita paz de tu verdadera naturaleza antes de que cualquier pensamiento de “yo” surja.

Usted está dormida

Gurdjieff

Usted está dormida

Usted está dormida,insisto.No sabe quién es porque no se conoce a sí misma.Hoy es una persona, mañana es otra. Usted no hace las cosas, las cosas le hacen a usted. Así que me atrevería a decirle que si no se toma en serio lo que le digo, si no asume el trabajo sobre sí misma como lo más importante en su vida, seguirá durmiendo hasta el día de su muerte.
 
Basado en un texto de G. Gurdjieff
 
 

Cuatro Leyes de la Espiritualidad

espiritual

Cuatro Leyes de la Espiritualidad

La primera dice: «La persona que llega es la persona correcta», es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotras, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
 
La segunda ley dice: «Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido». Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
 
La tercera dice: «En cualquier momento que comience algo es el momento correcto». Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparadas para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, entonces comenzará.
 
Y la cuarta y última: «Cuando algo termina, termina». Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidas con esa experiencia.
 
Adaptación sobre la idea de
Pupi ven

Renuncio

Renuncio

Renuncio

Renuncio
Siendo consciente de que el fuego aviva el fuego, renuncio aquí y ahora a encenderlo con mi cólera.
Siendo consciente de que el odio solo conduce a más odio, renuncio aquí y ahora a alimentarlo.
Siendo consciente de que la hostilidad solo conduce a más hostilidad, renuncio aquí y ahora a justificarla.
Siendo consciente de que el deseo de venganza solo conduce a más deseo de venganza, renuncio aquí y ahora a estimularlo.
Siendo consciente de que la violencia solo engendra violencia, renuncio aquí y ahora a ejercerla.
Siendo consciente de que una mancha de sangre solo ensucia otra mancha de sangre, renuncio aquí y ahora a derramarla.
En estos momentos de aflicción, pueda yo permanecer atenta y consciente, de manera que la cólera, el odio, el resentimiento, el deseo de venganza, la hostilidad y la violencia desaparezcan de mi corazón.
 

Lo siento.

Por favor, perdóname.

Te amo.

Gracias.

Hay vida después del parto

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¿Hay vida después del parto?

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¿HAY VIDA DESPUÉS DEL PARTO?
En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:
– ¿Tú crees en la vida después del parto?
– Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
– ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
– No lo sé pero seguramente… habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
– ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
– Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
– Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
– Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
– ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella ahora?
– ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
– ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
– Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?… Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella…

Relato inspirado en “Morfogenia” de Pablo J. Luis Molinero.

 

Compórtate con sinceridad

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Compórtate con sinceridad

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Cuando os encontréis en compañía de los Sufíes, comportaos con sinceridad porque ellos son los testigos de los corazones.
Debéis saber que los Sufíes entran y salen de vuestros corazones de una manera para vosotros imprevisible’.
Hay un adagio que dice: ‘Nadie disimula una cosa sin que ella se transparente en su semblante o en las palabras que se le escapan’…
Más los Sufíes se hallan al abrigo de toda hipocresía, porque han revestido el manto de la pureza, y es justamente por ello que se llaman así

Sin máscaras.

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Sw. Veet Agustin