Ven con nosotros y canta

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Ven con nosotros y canta

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«Quien quiera que seas ¡ven! ¡Ven! quien quiera que seas…

El alma gira alrededor del secreto del amor. Musulmán o cristiano, judío o adorador del fuego, ven. Blanco o negro, pobre o rico, alto o bajo. Si estás enfermo, ven. Si estás triste, ven a llorar con nosotros.

En el Espíritu todos somos uno. Desde el interior, únicamente existe el secreto del Amado. Nuestra Taberna es antigua, se erigió antes de la creación. En ella se sirve el Vino Añejo. Ven y bebe despacio, trago a trago. Deléitate en con el néctar del amor. Puede que el ego te domine. Abandona el ego y ven. La auténtica realidad se alcanza por la experiencia directa. La experiencia directa por abandonar el ego y venir. La Taberna es un estado, en ella se reúnen los pobres de Dios. Aquellos que nada tienen porque lo han puesto todo sobre el altar de su Señor.

Dentro del cuerpo se debaten dos fuerzas, la tendencia animal y la aspiración angelical. La primera está sujeta por la gravedad, la segunda aspira a remontar el vuelo atraída por la Inmensidad. Abre la puerta de la jaula de la forma y deja salir al ruiseñor. Deja que remonte el vuelo, escucha su canción. Es un triste relato, habla de la separación. Abre las puertas de la jaula y deja que se reúna con su amor. ¡Ven con nosotros y enloquece! Déjate llevar y ven. Remueve todo tu mundo, aligera de su peso al corazón. Gira con el cosmos, danza como un junco, postra tu frente ante la alquibla del Señor. Olvida todo lo que sabes, ante su Trono no puede haber dos. Entona despacio sus Nombres, deja que empapen tu razón. Después contempla, el amor hace nuevas todas las cosas. ¡Ven con nosotros y bebe! El dueño de la Taberna ha dicho: “Existe un Paraíso en el que no hay palacios, ni jardines, ni ríos de leche y miel”

Ese paraíso es el recuerdo; el recuerdo es amarle solo a Él.

Si te sientes afligido, ven. Si te sientes solo, ven. Si estás en un desierto, ven. ¡Ven y enamórate! El amor es uno solo, dos no puede haber. Si quieres conocer el secreto de nuestra Taberna espera junto a la puerta. Cruza despacio el puente del ser y del no ser. Solo hay un Dios, esa es la llave, la locura viene después.

Los ángeles cantan sus benditos Nombres, el ruiseñor ha subido tan alto que ya no se puede ver. Ven con nosotros y canta ¡Dios es Bueno! No hay otro dios sino Él.»

Rumi y La Taberna del Derviche.

Extracto del libro: 99 cuentos y enseñanzas sufíes.

¡Déjate llevar y ven!

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Sw. Veet Agustin

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La Taberna del Derviche

¡Sí! ¿Qué puedo hacer?

rumi

¡Sí! ¿Qué puedo hacer?

¿Qué puedo hacer?, ¡Oh musulmanes!, pues no me reconozco a mí mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni parsi, ni musulmán.
No soy del este, ni del oeste, ni de la tierra, ni del mar (…).
Mi lugar es el no lugar, mi señal la no señal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno.
Uno busco, uno conozco, uno veo, uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del amor, los dos mundos han desaparecido de mi vida.
No me resta sino danzar y celebrar.

Rumi

rumi

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Poeta sufi persa

Cuento para la reflexión

La-Piedra

Cuento para la reflexión

En un reino lejano, hubo una vez un rey que colocó una gran roca en medio del camino principal de entrada al reino, obstaculizando el paso. Luego se escondió para ver si alguien la retiraba.

Los comerciantes más adinerados del reino y algunos cortesanos que pasaron simplemente rodearon la roca. Muchos de ellos se quedaron un rato delante de la roca quejándose, y culparon al rey de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo nada para retirar el obstáculo.

Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. La dejó en el suelo y estudió la roca en el camino observándola. Intentó mover la roca empujándola y haciendo palanca con una rama de madera que encontró a un lado del camino, después de empujar y fatigarse mucho, finalmente logró apartar la roca.

Mientras recogía su carga, encontró una bolsa, justo en el lugar donde había estado la roca. La bolsa contenía una buena cantidad de monedas de oro y una nota del rey, indicando que esa era la recompensa para quien despejara el camino.

El campesino aprendió lo que los otros nunca aprendieron:
Cada obstáculo superado es una oportunidad para mejorar la propia condición.


La-Piedra

¿Alguna roca en tu camino?

Lleva contigo la palanca.

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Sw. Veet Agustin

Cuchara de derviche …

derviche

Cuchara de derviche ...

Un día le preguntaron a uno de los santos:

¿Cuál es la diferencia entre los que hablan sobre el amor y los que realmente lo aman?
«Mira, te lo mostraré», dijo el ermitaño.
Él preparó una mesa. Invitó a la mesa a aquellos que siempre hablan de amor pero que realmente no lo sienten en sus corazones.
Todos están sentados a la mesa. Y llegan platos en los que hay sopa caliente. Luego vienen las llamadas cucharas de un metro de largo,
«Cuchara Derviche».
Se les dice que coman sopa mientras sostienen el extremo de la cuchara. Los invitados están de acuerdo y «Bueno», dicen y comienzan a comerlo.
Pero qué pasa ? No pueden comerlo porque las cucharas son demasiado largas para usar.
No pueden llevárselos a la boca.
Al final, ven que es imposible, abandonan la sopa. Se levantaron de la mesa sin comer nada y tener hambre.
Además, ensuciaron la mesa y su ropa.
Ahora llama a los que realmente aman, dice el ermitaño. Luego vengan a la mesa personas con ojos brillantes y sonrientes, cariñosamente iluminados.
Estas personas están sentadas a la mesa. Adelante, dijo el ermitaño, dándoles las mismas cucharas.
Y estas personas sostienen sus cucharas y toman una cucharada de sopa y se acuestan en la boca de la persona opuesta.
Cada persona hace lo mismo. Por lo tanto, cada persona al mismo tiempo hace que la sopa se coma a su amigo y se satisface a sí misma. Nos levantamos de la mesa y alabamos a Dios … «Ahí tienes, dice el ermitaño».
Cualquiera que se vea solo en la mesa de la vida y piense solo en sí mismo siempre tendrá hambre.
Y quien piense en su hermano será satisfecho por su hermano sin duda.
Y no olvide que en el mercado de la vida, el que da es siempre el ganador.

Cuento Sufi

Cuchara derviche

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Sw. Veet Agustin

Poema de los átomos

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Poema de los átomos

Baila, como si nadie te estuviera mirando,
Ama, como si nunca te hubieran herido,
Canta, como si nadie te hubiera oído,
Trabaja, como si no necesitases dinero,
Vive, como si el cielo estuviese en la tierra.

Rumi

¡Repetimos!
¡Amanece, oh día!
Irradia tu luz, los átomos están bailando.
Gracias a Él el universo está bailando.
Asciende en éxtasis más allá del cuerpo y de la mente.
Te susurraré al oído el lugar a donde les conduce su baile.
Todos los átomos del aire y del desierto están danzando como locos, confusos y embriagados por los rayos de luz.
Pero no son tan distintos de nosotros, felices, abatidos, perplejos o desconcertados, que somos los seres que habitamos el rayo de luz del Amado.
Nada más se puede decir.

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Sw. Veet Agustin

El vendedor

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El vendedor

La mujer le preguntó: «¿A cuánto estás vendiendo los huevos?»vendedor

El viejo vendedor respondió: a $0.10 / – el huevo, señora».

Ella le dijo: «Tomaré 6 huevos por $0.50 / – o me iré».

El anciano vendedor respondió: «Esta bien señora, llévelos al precio que usted quiera». Puede ser, que este sea un buen comienzo, porque hoy no he podido vender ni un solo huevo.

Ella tomó los huevos y se fue sintiendo que había ganado. Se subió a su automóvil y se fue a un elegante restaurante con una amiga.

Allí, ella y su amiga, ordenaron de la carta, lo que mas les gustaba. Comieron un poco y dejaron mucho de lo que ordenaron. Luego ella fue a pagar la cuenta. La factura le costó $3800 / -. Ella dio 4000 / – y le pidieron al dueño del restaurante que se quedara con el cambio.

Este incidente podría haber parecido bastante normal para el propietario pero, muy doloroso para el pobre y anciano vendedor de huevos.

La cuestión es:
¿Por qué siempre demostramos que tenemos el poder cuando compramos a los necesitados? ¿Y por qué somos tan generosos con aquellos que ni siquiera necesitan nuestra generosidad? ¿Por qué nos gusta tanto vivir de las apariencias?

Alguna vez leí en alguna parte:

«Mi padre solía comprar productos simples a los pobres a precios altos, aunque no los necesitaba. A veces solía pagarles más.
Me preocupé por este acto y le pregunté por qué lo hacía. Entonces mi padre respondió: «Es una caridad envuelta en dignidad, hija mía»

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Magno Macias Jr.

La historia se repite ….

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Añade aquí tu texto de cabecera

Encontré este poema escrito en 1869, reimpreso durante la pandemia de 1919.
Esto es atemporal…
Fue escrito en 1869 por Kathleen O’Meara:

Y la gente se quedaba en casa
Y leyeron libros
Y escucharon
Y descansaron
E hicieron ejercicios
E hicieron arte y jugaron
Y aprendieron nuevas formas de ser
Y se detuvieron y escucharon más profundo
Alguien meditó, alguien rezó
Alguien se encontró con su sombra
Y la gente comenzó a pensar diferente
Y la gente sanó.
Y en ausencia de personas que
vivieron de manera ignorante,
Peligroso, sin sentido y sin corazón,
La tierra también comenzó a sanar.
Y cuando el peligro terminó y
Las personas se encontraron,
Se afligieron por los muertos
E hicieron nuevas elecciones
Y soñaban con nuevas visiones
Y crearon nuevas formas de vivir
Y sanó completamente la tierra
Justo cuando fueron sanados.

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Reimpreso durante la gripe española
Pandemia, 1919

Foto tomada durante la gripe española
Esto duró 2 años!!

Gracias Jesica Suenaga