La trascendencia de toda forma

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La trascendencia de toda forma

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Toda forma que ves
Tiene su arquetipo en el mundo sin-lugar.
Si la forma se desvanece, no importa,
Permanece el original.
Las bellas figuras que contemplaste,
Las sabias palabras que oíste,
No te entristezcas si perecieron.
Mientras la fuente sea abundante,
El río da agua sin cesar.
¿Por qué te lamentas si ninguno de los dos se detiene?
La Esencia es la fuente,
Y las cosas creadas, los ríos.
Mientras la fuente mane, corren los ríos.
Quita de la cabeza todo pesar
Y sorbe a borbotones el agua de este río.
Que el agua no seca, no tiene fin.
Desde que has llegado al mundo del ser,
Una escalera ha sido puesta delante de ti, para que escapases.
Primero, fuiste mineral;
Después, te hiciste planta,
Y más tarde, animal.
¿Cómo puede esto ser secreto para ti?
Finalmente fuiste hecho hombre,
Con conocimiento, razón y fe.
Contempla tu cuerpo – un puñado de polvo –
¡Mira cuán perfecto se ha vuelto!
Cuando hayas cumplido tu jornada,
Ciertamente has de regresar como ángel;
Después de esto, habrás terminado de vez con la Tierra,
Y tu estación ha de ser el cielo.
Pasa nuevamente por la vida angelical,
Entra en aquel océano,
Y que tu gota se torne en mar,
Cien veces mayor que el Mar de Omán.
Abandona a este hijo que llamas cuerpo
Y di siempre “Uno” con toda el alma.
Si tu cuerpo envejece ¿qué importa?

Aún es fresca tu alma.

Yalal ad-Din Muhammad

Rumi

¡Aún es fresca!

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Sw. Veet Agustin

Tu verdad

Alejandro-Jodorowsky

Tu verdad

Tu verdadera patria es el universo.
Tu verdadera meta es ser tú mim@.
Tu verdadero amor es el amor a la vida.
Tu verdadero poder es poder ayudar.
Tu verdadera felicidad es gozar con lo que haces.
Tu verdadea obra es crear belleza.
Tu verdadera magia es desarrollar tu atención.
Tu verdadera acción social es liberar conciencias.
Tu verdadera disciplina es domar tu ego.
Tu verdadera verdad «Los otros son también yo».
Alejandro-Jodorowsky

«Yo también soy los otros».

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Sw. Veet Agustin

Mi alma tiene prisa

alma

Mi alma tiene prisa

alma

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, …muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quienes los golpes duros de la vida, le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.
Sí…
tengo prisa… -por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y, la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una…

Mario de Andrade – Brasil 1893-1945

El plato de madera

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El plato de madera

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Un día, el anciano se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían del alimentarse un asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo y, cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel. El hijo y su esposa se cansaron de la situación:

-Tenemos que hacer algo con el abuelo-, dijo el hijo.

-Ya he tenido suficiente-, contestó la nuera.

-Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo.

Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor donde el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos su comida se la servían en un plato de madera. De vez en cuando, miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado solo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba todo aquello en silencio. Una tarde, antes de la cena, su padre observó que el crío estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le pregunto dulcemente:

-¿Qué estás haciendo?

Con la misma dulzura, el niño le contestó:

-¡Ah!.. Estoy haciendo un tazón de madera para ti y otro para mamá para que, cuando yo crezca, ustedes coman en ellos.

Sonrió y siguió con su tarea. Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque no dijeron nada, ambos sabían lo que tenían que hacer. Esa tarde, el esposo tomó con cariño la mano del abuelo y lo guio de vuelta a la mesa familiar.

Por el resto de sus días, ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y nunca más volvieron a molestarse cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

Cuento anónimo alemán, recuperado por los Hermanos Grimm para su libro: Cuentos de Hadas de los Hermanos Grimm

Ven con nosotros y canta

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Ven con nosotros y canta

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«Quien quiera que seas ¡ven! ¡Ven! quien quiera que seas…

El alma gira alrededor del secreto del amor. Musulmán o cristiano, judío o adorador del fuego, ven. Blanco o negro, pobre o rico, alto o bajo. Si estás enfermo, ven. Si estás triste, ven a llorar con nosotros.

En el Espíritu todos somos uno. Desde el interior, únicamente existe el secreto del Amado. Nuestra Taberna es antigua, se erigió antes de la creación. En ella se sirve el Vino Añejo. Ven y bebe despacio, trago a trago. Deléitate en con el néctar del amor. Puede que el ego te domine. Abandona el ego y ven. La auténtica realidad se alcanza por la experiencia directa. La experiencia directa por abandonar el ego y venir. La Taberna es un estado, en ella se reúnen los pobres de Dios. Aquellos que nada tienen porque lo han puesto todo sobre el altar de su Señor.

Dentro del cuerpo se debaten dos fuerzas, la tendencia animal y la aspiración angelical. La primera está sujeta por la gravedad, la segunda aspira a remontar el vuelo atraída por la Inmensidad. Abre la puerta de la jaula de la forma y deja salir al ruiseñor. Deja que remonte el vuelo, escucha su canción. Es un triste relato, habla de la separación. Abre las puertas de la jaula y deja que se reúna con su amor. ¡Ven con nosotros y enloquece! Déjate llevar y ven. Remueve todo tu mundo, aligera de su peso al corazón. Gira con el cosmos, danza como un junco, postra tu frente ante la alquibla del Señor. Olvida todo lo que sabes, ante su Trono no puede haber dos. Entona despacio sus Nombres, deja que empapen tu razón. Después contempla, el amor hace nuevas todas las cosas. ¡Ven con nosotros y bebe! El dueño de la Taberna ha dicho: “Existe un Paraíso en el que no hay palacios, ni jardines, ni ríos de leche y miel”

Ese paraíso es el recuerdo; el recuerdo es amarle solo a Él.

Si te sientes afligido, ven. Si te sientes solo, ven. Si estás en un desierto, ven. ¡Ven y enamórate! El amor es uno solo, dos no puede haber. Si quieres conocer el secreto de nuestra Taberna espera junto a la puerta. Cruza despacio el puente del ser y del no ser. Solo hay un Dios, esa es la llave, la locura viene después.

Los ángeles cantan sus benditos Nombres, el ruiseñor ha subido tan alto que ya no se puede ver. Ven con nosotros y canta ¡Dios es Bueno! No hay otro dios sino Él.»

Rumi y La Taberna del Derviche.

Extracto del libro: 99 cuentos y enseñanzas sufíes.

¡Déjate llevar y ven!

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Sw. Veet Agustin

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La Taberna del Derviche

¡Sí! ¿Qué puedo hacer?

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¡Sí! ¿Qué puedo hacer?

¿Qué puedo hacer?, ¡Oh musulmanes!, pues no me reconozco a mí mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni parsi, ni musulmán.
No soy del este, ni del oeste, ni de la tierra, ni del mar (…).
Mi lugar es el no lugar, mi señal la no señal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno.
Uno busco, uno conozco, uno veo, uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del amor, los dos mundos han desaparecido de mi vida.
No me resta sino danzar y celebrar.

Rumi

rumi

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Poeta sufi persa

Cuento para la reflexión

La-Piedra

Cuento para la reflexión

En un reino lejano, hubo una vez un rey que colocó una gran roca en medio del camino principal de entrada al reino, obstaculizando el paso. Luego se escondió para ver si alguien la retiraba.

Los comerciantes más adinerados del reino y algunos cortesanos que pasaron simplemente rodearon la roca. Muchos de ellos se quedaron un rato delante de la roca quejándose, y culparon al rey de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo nada para retirar el obstáculo.

Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. La dejó en el suelo y estudió la roca en el camino observándola. Intentó mover la roca empujándola y haciendo palanca con una rama de madera que encontró a un lado del camino, después de empujar y fatigarse mucho, finalmente logró apartar la roca.

Mientras recogía su carga, encontró una bolsa, justo en el lugar donde había estado la roca. La bolsa contenía una buena cantidad de monedas de oro y una nota del rey, indicando que esa era la recompensa para quien despejara el camino.

El campesino aprendió lo que los otros nunca aprendieron:
Cada obstáculo superado es una oportunidad para mejorar la propia condición.


La-Piedra

¿Alguna roca en tu camino?

Lleva contigo la palanca.

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Sw. Veet Agustin

Cuchara de derviche …

derviche

Cuchara de derviche ...

Un día le preguntaron a uno de los santos:

¿Cuál es la diferencia entre los que hablan sobre el amor y los que realmente lo aman?
«Mira, te lo mostraré», dijo el ermitaño.
Él preparó una mesa. Invitó a la mesa a aquellos que siempre hablan de amor pero que realmente no lo sienten en sus corazones.
Todos están sentados a la mesa. Y llegan platos en los que hay sopa caliente. Luego vienen las llamadas cucharas de un metro de largo,
«Cuchara Derviche».
Se les dice que coman sopa mientras sostienen el extremo de la cuchara. Los invitados están de acuerdo y «Bueno», dicen y comienzan a comerlo.
Pero qué pasa ? No pueden comerlo porque las cucharas son demasiado largas para usar.
No pueden llevárselos a la boca.
Al final, ven que es imposible, abandonan la sopa. Se levantaron de la mesa sin comer nada y tener hambre.
Además, ensuciaron la mesa y su ropa.
Ahora llama a los que realmente aman, dice el ermitaño. Luego vengan a la mesa personas con ojos brillantes y sonrientes, cariñosamente iluminados.
Estas personas están sentadas a la mesa. Adelante, dijo el ermitaño, dándoles las mismas cucharas.
Y estas personas sostienen sus cucharas y toman una cucharada de sopa y se acuestan en la boca de la persona opuesta.
Cada persona hace lo mismo. Por lo tanto, cada persona al mismo tiempo hace que la sopa se coma a su amigo y se satisface a sí misma. Nos levantamos de la mesa y alabamos a Dios … «Ahí tienes, dice el ermitaño».
Cualquiera que se vea solo en la mesa de la vida y piense solo en sí mismo siempre tendrá hambre.
Y quien piense en su hermano será satisfecho por su hermano sin duda.
Y no olvide que en el mercado de la vida, el que da es siempre el ganador.

Cuento Sufi

Cuchara derviche

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