¿Se pueden detener las guerras?

Gurdjieff

¿Se pueden detener las guerras?

Para "poder hacer” primero hay que “SER”.

Gurdjieff
— ¿Se pueden detener las guerras?… pregunto alguien.
— Las guerras no pueden ser detenidas… La guerra es el resultado de la esclavitud en que viven los hombres. Estrictamente hablando no se puede culpar a los hombres por la guerra. En su origen hay fuerzas cósmicas e influencias planetarias. Pero los hombres no oponen ni sombra de resistencia a estas influencias, y no pueden hacerlo porque son “esclavos”… Si fuesen hombres desarrollados, y por lo tanto «capaces de hacer», serían capaces de resistir a estas influencias y de abstenerse de matarse entre ellos.
— Pero ¿seguramente aquellos que lo comprenden pueden hacer algo? Si un número suficiente de hombres llegase a la conclusión categórica de que ya no debe haber más guerras, ¿no podrían influir sobre los demás?…
—Aquéllos a quienes disgusta la guerra han estado tratando de hacer eso casi desde la creación del mundo, dijo Gurdjieff, y sin embargo, nunca ha habido guerras como las presentes…. Las guerras no están disminuyendo, están aumentando, y no pueden ser detenidas por medios ordinarios. Todas estas teorías acerca de la paz universal, sobre conferencias sobre la paz, etc., son nuevamente simple pereza e hipocresía. Los hombres no quieren pensar en sí mismos, no quieren trabajar sobre sí mismos, no piensan sino en los medios para llevar a los demás a que sirvan a sus caprichos.
Si se llegase a formar efectivamente un grupo suficiente de hombres deseosos de detener las guerras, comenzarían primero por hacer la guerra contra aquellos que no estuvieran de acuerdo. Y es aún más seguro que harían la guerra contra quienes también quisieran detener las guerras, pero en forma diferente. Y así, ellos pelearían. Los hombres son lo que son y no pueden ser diferentes. La guerra tiene muchas causas que son desconocidas para nosotros. Algunas causas están en los hombres mismos, otras están fuera de ellos. Hay que empezar por las causas que están en el hombre mismo.
¿Cómo puede el hombre ser independiente de las influencias exteriores, de las grandes fuerzas cósmicas, cuando es esclavo de todo lo que lo rodea?… Está en poder de todas las cosas a su alrededor. Si fuese capaz de liberarse de las cosas, entonces podría liberarse de las influencias planetarias.
Libertad, liberación. Ésta debe ser la meta del hombre. Llegar a ser libre, escapar de la servidumbre —es por esto por lo que un hombre debería luchar cuando haya llegado a ser, aunque sea un poco, consciente de su situación. Es la única salida para él, porque nada es posible mientras siga siendo un esclavo interior y exteriormente. Pero no puede dejar de ser esclavo exteriormente mientras interiormente siga siendo un esclavo. Por consiguiente, para llegar a ser libre tiene que conquistar la libertad interior.
MON Cuarto Camino-Gurdjieff “La primera razón de la esclavitud interior del hombre es su ignorancia, y sobre todo, su ignorancia de sí mismo. Sin el conocimiento de sí, sin la comprensión de la marcha y de las funciones de su máquina, el hombre no puede ser libre, no puede gobernarse y seguirá siendo siempre esclavo, y el juguete de las fuerzas que actúan sobre él… Esta es la razón por la cual, en las enseñanzas antiguas, la primera exigencia al comienzo del camino de la liberación, era: «Conócete a ti mismo».”
G.I. Gurdjieff

Cuarto Camino-Gurdjieff

Cuarto Camino-Gurdjieff

La “Observación de Sí” con todo lo que implica su tentativa en la práctica, esto es: sin intromisión, sin juicio, sin cuestionamiento, como ejercicio cotidiano deberá durar por mucho tiempo, por muchos años si es necesario, antes de ver claramente lo que nos falta y poder empezar a hacer algún cambio directo en nosotros mismos.
Una «doble atención» debe ser originada en nuestros Centros, que en nuestra condición no tienen sino una sola atención, en el cuerpo o en el sentimiento. Por eso en el “trabajo sobre sí” a estos primeros “esfuerzos” se les considera solo como “tentativas”.
Debemos comprender que el fundamento de todas las tentativas prácticas en el trabajo son la “observación de sí” y el “recuerdo de sí”, pues sobre estas giran todos los esfuerzos conscientes, pues son estas las que nos encaminan a conseguir el tercer estado de consciencia, la “consciencia de sí”.
(M.O.N.).

Un camino de comprensión

gurdjieff

Un camino de comprensión

gurdjieff
El Cuarto Camino es un camino de comprensión que debe ser vivido. Mi comprensión se mide según la manera en que vivo.
Existo exactamente según la medida de mi comprensión. No puedo decir que entiendo lo que quiere decir «estar presente». No es verdad, porque no lo vivo.
Cuando existo de otra manera, sin estar presente, es que hay algo que no comprendo. Pero, tal como soy, nunca lo comprenderé, a menos que una pregunta se levante en mí.
¿Cuál es el esfuerzo que llamamos «trabajar»?…
¿Qué es lo que buscamos obtener?…
¿Qué comprendo hoy, qué necesito comprender?…
Siempre queremos cambiar algo en nosotros porque no nos gusta. Éste no es un punto de partida justo. No está basado sobre la comprensión y lo que no parte de la comprensión no puede ser confiable.
¿Sobre qué comprensión de mí mismo apoyo hoy mi esfuerzo?…
Sólo me puedo comprometer en la medida de mi comprensión.
La comprensión depende de mi estado de ser, de mi estado de Presencia.
Las impresiones conscientes forman la base de la comprensión.
Lo que experimente en un momento de conciencia es lo que comprendo. Desafortunadamente no permanezco consciente. En el momento en que mi estado cambia, y mi conciencia disminuye, mi comprensión se pierde. En seguida es tomada por mi «pensamiento asociativo» y mis «emociones automáticas», mis medios ordinarios que la roban para pretender que es suya y servirse de ella. Hay que conocer este hecho inevitable para no ser engañado.
La comprensión es un tesoro precioso que debe entrar como un elemento vivo en el esfuerzo siguiente que yo haga. Si ella entra con claridad, puede dar un impulso que será justo y llevará a una impresión consciente, a una comprensión nueva.
Hay que tener cuidado para no permitir que esa impresión nueva sea traicionada por mis medios ordinarios. De otra manera, será enturbiada y acompañada por asociaciones indeseables.

Sé como eres

Mawlana-Sheikh-Nazim

Sé como eres

«Sé como eres. No te fabriques ni te conviertas a ti mismo en «algo importante». En nuestros tiempos, todo el mundo está ocupado inflándose a si mismo, con el resultado de que la luz se ha extinguido y se ha alimentado el mal. Pero cuando la sinceridad prevalece el mal huye de la reunión… este es el poder de la sinceridad. Por lo tanto pido a mi Señor estar siempre entre sus siervos sinceros… Y pido a mi Señor que me haga ser misericordia para ustedes, no un medio de castigo, debido a mis pecados. El Todopoderoso me ha honrado haciéndome un siervo para todos ustedes; aunque estoy hablando, no soy vuestro maestro sino vuestro siervo, que les trae orientación espiritual en esta ocasión…»
Mawlana Sheikh Nazim.
Mawlana-Sheikh-Nazim

¡Mawlana!

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Estado de vigilancia

Estado de vigilancia

Nuestra naturaleza verdadera, lo desconocido que no puede ser nombrado porque no tiene forma, puede ser percibido en el paro entre dos pensamientos o dos percepciones. Esos momentos de paro, de «stop», constituyen una apertura al instante, a una Presencia sin fin, eterna. Habitualmente, no podemos creer en ella porque pensamos que lo que no tiene forma no es real. Entonces, dejamos pasar la posibilidad de una experiencia del Ser.
Es el miedo de no ser nada lo que nos empuja a colmar el vacío, a desear adquirir o a llegar a ser. Y es ese miedo, consciente o no, el que provoca la destrucción de nuestra “posibilidad de Ser”. No podemos hacer desaparecer ese miedo por un acto de voluntad o por nuestros esfuerzos para liberarnos de él. Oponer un deseo a otros deseos no hace más que engendrar una resistencia, y la comprensión no puede venir de una resistencia. Sólo podemos ser liberados de ese miedo en la “vigilancia”, al tomar conciencia de él. Con lucidez, debemos ver el conflicto de los deseos contradictorios en el cual vivimos. No se trata de concentrarse en un solo deseo, sino de liberarse del conflicto engendrado por la avidez. Con la disolución del conflicto llega la tranquilidad. La realidad se revela.
La meditación es la forma más alta de la inteligencia, una intensa “vigilancia” que libera la mente de sus reacciones y que, por ese hecho y sin ninguna intervención voluntaria, produce un estado de quietud.
Se necesita una energía extraordinaria, que sólo puede aparecer cuando no hay ningún conflicto en nosotros, cuando el ideal, las creencias, la esperanza y el miedo han desaparecido por completo. Entonces, no aparece una contemplación, sino un estado de atención en el que ya no hay nadie ni para participar ni para identificarse con la experiencia.
Ya no hay, pues, experiencia. Comprender ese hecho es importante en el más alto grado para aquel que quiere saber lo que es la verdad, lo que es Dios, lo que está más allá de las construcciones de la mente humana.
En ese “estado de vigilancia”, no hago nada, estoy presente. La mente está en un estado de atención en el que hay una lucidez, una observación sin opción de todo lo que pienso, de todo lo que experimento, de todo lo que hago. La mente puede concentrarse sin fronteras. Ese estado crea una quietud y cuando la mente está perfectamente en calma, sin ilusión alguna, «algo» que no es construido por la mente, lo inexpresable con palabras, empieza a existir.

¿Dónde comienza el camino?… ¿Cómo reconozco mi propio camino?… (G.I. Gurdjieff por P.D. Ouspensky).

Gurdjieff

¿Dónde comienza el camino?... ¿Cómo reconozco mi propio camino?... (G.I. Gurdjieff por P.D. Ouspensky)

El «camino» comienza más allá de la vida ordinaria de un hombre. El camino comienza al final de la «escalera». La importancia del «centro magnético» para encontrar el «camino».

Contenido de esta Nota: (de «Fragmentos de una Enseñanza Desconocida», de P.D. Ouspensky). ¿De dónde parte el camino?… La ‘ley de accidente’… Diferentes clases de influencias… Las influencias creadas en la vida… Las influencias creadas fuera de la vida, conscientes solamente en su origen… El ‘centro magnético’… En busca del camino… El descubrimiento de un hombre que sabe… Tercera clase de influencias: consciente y directa… Cómo liberarse de la ley de accidente… Los ‘escalones’, la ‘escalera’ y el ‘camino’… Condiciones especiales del Cuarto Camino… Posible existencia de un centro magnético equivocado… Cómo reconocer los caminos equivocados… El maestro y el alumno.

Un día llegaron numerosas personas que nunca habían asistido anteriormente a nuestras reuniones. Una de ellas preguntó: ‘¿Dónde comienza el camino?…’ La persona que hizo esta pregunta no había oído lo que Gurdjieff había dicho de los cuatro caminos, y empleaba la palabra ‘camino’ en el sentido religioso o místico ordinario. Gurdjieff le dijo:
― La idea del camino es especialmente difícil de comprender, porque uno cree ordinariamente que el ‘camino’ (acentuó esta palabra), comienza en el mismo nivel en que se desenvuelve nuestra vida. Pero esto es completamente falso. El camino comienza en otro nivel muy superior. Esto es justamente lo que no se comprende. El punto de partida del camino se juzga mucho más accesible de lo que es en realidad. Voy a tratar de explicárselo… El hombre vive bajo la ley del accidente y bajo dos clases de influencias, que dependen también del accidente. Las influencias de la primera clase están creadas en la vida misma o por la misma vida. Son las influencias de raza, nación, clima, familia, educación, sociedad, profesión, maneras, costumbres, fortuna, pobreza, ideas corrientes y así sucesivamente. Las influencias de la segunda clase se crean, por el contrario, fuera de esta vida, son las influencias que nos llegan del ‘circulo interior o esotérico de la humanidad’; en otras palabras, han sido creadas bajo ‘otras leyes’, aunque sobre esta misma tierra. Estas influencias difieren de las primeras ante todo en que son conscientes en su origen. Esto significa que han sido creadas conscientemente por hombres conscientes, con fines determinados. Las influencias de esta clase toman cuerpo habitualmente, bajo la forma de doctrinas o de enseñanzas religiosas, de sistemas filosóficos, de obras de arte y así sucesivamente. Estas influencias son lanzadas en la vida ordinaria de los hombres para una meta definida, y se mezclan con influencias de la primera clase. Pero no hay que olvidar nunca que estas influencias son conscientes solamente en su origen. Cuando penetran en el gran torbellino de la vida, caen bajo la ‘ley común del accidente’ y empiezan a actuar mecánicamente; en otras palabras, pueden actuar o no sobre tal o cual hombre, pueden o no alcanzarlo.
Al sufrir toda clase de cambios y alteraciones en la vida por el hecho de su transmisión e interpretación, las influencias de la segunda clase se reducen a influencias de la primera clase, es decir se confunden en cierta manera con ellas. Es necesario que pensemos en ello, y veremos que no es difícil distinguir las influencias creadas en la vida de las influencias cuyo origen se encuentra fuera de la vida. Es imposible enumerarlas o hacer un catálogo de unas y otras «Hay que comprender. Todo dependerá de nuestra comprensión.» Nos preguntamos dónde comienza el camino. «El comienzo del camino depende precisamente de esta comprensión, o de la capacidad de distinguir las dos clases de influencias…» Naturalmente la distribución de estas dos clases de influencias es desigual. Tal hombre concuerda mejor con las influencias cuyo origen está fuera de la vida y recibe más de ellas; otro recibe menos, un tercero está casi aislado. Pero esto es inevitable. Esto ya es el ‘destino’. Es necesario considerar la regla general: «El hombre normal vive en las condiciones normales; siendo estas condiciones más o menos las mismas para todo el mundo, se puede decir que la dificultad es la misma para todos; esta consiste en ‘separar’ las dos clases de influencias. Si un hombre no las separa al recibirlas, no ve o no siente su diferencia, su acción sobre él ya no estará separada, es decir que ellas actuarán de la misma manera, en el mismo nivel y producirán los mismos resultados.»

Pero si en el momento en que recibe estas influencias, un hombre es capaz de efectuar las discriminaciones necesarias y poner aparte aquellas que no son creadas en la vida misma, entonces gradualmente se le hace más fácil el ‘separarlas’, y después de cierto tiempo ya no las podrá confundir con las influencias ordinarias de la vida. Los resultados de las influencias cuya fuente está fuera de la vida, se acumulan en él, las recuerda todas en conjunto, las siente todas en conjunto. Comienzan a formar en él un cierto ‘todo’. Él mismo no se da cuenta claramente de qué se trata; no percibe ni el cómo ni el porqué, o si trata de explicárselo lo hace mal. Sin embargo, lo esencial no está ahí sino en el hecho de que al acumularse los resultados de estas influencias forman progresivamente en él una especie de ‘centro magnético’, que atrae todas las influencias relacionadas, y de esta manera crece. Si el centro magnético de un hombre recibe un alimento suficiente y si los otros lados de su personalidad, que resultan de las influencias creadas en la vida, no ofrecen fuerte resistencia, el centro magnético comienza entonces a influir sobre su orientación, lo obliga a efectuar un viraje y aun a ponerse en marcha en cierta dirección. Cuando su centro magnético ha adquirido la fuerza y el desarrollo suficiente, un hombre comprende ya la idea del camino y comienza a buscarlo. La búsqueda del camino puede tomar muchos años y no conducir a nada. Esto depende de las condiciones, de las circunstancias, del poder del centro magnético, del poder y de la dirección de las tendencias interiores a las que esta búsqueda no interesa en forma alguna, y que pueden desviar a un hombre de su meta en el preciso momento en que aparece la posibilidad de alcanzarla, es decir de encontrar el camino.
Si el centro magnético trabaja correctamente y si un hombre busca verdadera y sinceramente, o aun si siente en una forma justa fuera de toda búsqueda activa, puede encontrar a otro hombre que conozca el camino y que esté conectado, directamente o a través de personas intermediarias, a un ‘centro’ cuya existencia escapa de la ley de accidente, y de donde proceden las ideas que crearon el centro magnético. Nuevamente aquí hay múltiples posibilidades. Pero hablaremos de ello más tarde. Por el momento imaginemos que alguien haya encontrado a un hombre que conozca realmente el camino y que esté dispuesto a ayudarlo. La influencia de este hombre le llega a través de su centro magnético. Desde este momento, en este sitio, «el hombre se libera de la ley de accidente». Comprendámoslo, la influencia del hombre que conoce el camino sobre aquel que no lo conoce es un ‘tipo especial de influencia’, diferente de las dos primeras, ante todo por el hecho de que es una ‘influencia directa’ y, en segundo lugar es que es una influencia consciente. Las influencias del segundo tipo, de las cuales he hablado en un principio, que crean el centro magnético son conscientes en su origen, pero luego son lanzadas en el torbellino general de la vida, donde se mezclan con las influencias creadas por la vida misma, y caen a su vez bajo la ley de accidente. Las influencias de esta tercera clase escapan de esta ley por completo; están ellas mismas fuera de la ley de accidente, y su acción está asimismo libre de ella. Las influencias de la segunda clase pueden llegarnos a través de libros, de sistemas filosóficos, de ritos. Las influencias de la tercera clase no pueden actuar sino ‘directamente’, de una persona a otra, por medio de la transmisión oral.

El momento en que un hombre que busca el camino encuentra a un hombre que lo conoce, se llama ‘el primer umbral’ o el primer peldaño. A partir de este primer umbral, la ‘escalera’ comienza. Entre la vida y el camino se encuentra la escalera. Sólo por medio de la escalera puede un hombre entrar en el camino. Más aún, el hombre asciende esta escalera con la ayuda de su guía; no puede subirla por sí solo. El camino comienza solamente al final de la escalera, esto es, después del último peldaño o del último umbral en un nivel muy por encima de la vida ordinaria. Por lo tanto, es imposible contestar a la pregunta: ¿Donde empieza el camino?… El camino empieza con algo que de ningún modo está en la vida. ¿Cómo sería posible entonces precisar su origen?… A veces se dice que en el ascenso de la escalera el hombre nunca está seguro de nada, que puede dudar de todo, de sus propias fuerzas, de la justeza de lo que hace, de su guía, y del saber y de los poderes de este último. Lo que alcanza es muy inestable; aun si ha llegado bastante alto en la escalera, puede siempre caer y tener que recomenzar todo. Pero cuando ha franqueado el último umbral y entrado en el camino, todo cambia. En primer lugar todas las dudas que podía tener acerca de su guía desaparecen, y al mismo tiempo su guía se vuelve mucho menos necesario que antes para él. En muchos aspectos ahora puede aún ser ‘independiente’, puesto que sabe hacia dónde va. Luego no puede perder tan fácilmente los resultados de su trabajo y no puede volver a caer al nivel de la vida ordinaria. Aun si se aleja del camino le será imposible regresar a su punto de partida.
Esto es casi todo lo que se puede decir en general, de la ‘escalera’ y del ‘cami-no’, pero hay diferentes caminos. Hemos hablado ya de ellos. Por ejemplo, en el Cuarto camino hay condiciones especiales que no existen en los otros. Así una de las condiciones para el ‘ascenso de la escalera’ en el Cuarto Camino es que un hombre no puede alcanzar el peldaño siguiente antes de poner a alguien en su propio peldaño. El otro, a su vez, tiene que poner a un tercero en su lugar, si es que él mismo quiere subir un peldaño más. Entonces, cuanto más asciende un hombre, más se encuentra bajo la dependencia de los que lo siguen. Si ellos se detienen, él también se detiene. Situaciones como las que menciono se encuentran igualmente en el camino. Puede ser, por ejemplo, que un hombre alcance poderes especiales y que tenga luego que sacrificarlos para elevar a otras personas a su nivel. Si las personas con las que trabaja alcanzan su nivel, le será devuelto todo lo que había sacrificado. Pero si ellos no alcanzan este nivel, él puede perderlo todo. Hay también diversas posibilidades en cuanto a la situación del maestro, en relación al ‘centro esotérico’, de acuerdo con lo que más o menos sepa sobre este centro, ya sea más o ya sea menos. Por ejemplo, el maestro puede saber exactamente dónde está el ‘centro esotérico’ y cómo se puede recibir de él una ayuda; o bien, puede ignorarlo y conocer solamente al hombre de quien él mismo ha recibido su saber. En la mayoría de los casos, al comienzo, el discípulo no conoce sino el ‘escalón’ que le es inmediatamente superior. Y no es sino a medida de su propio desarrollo que él podrá ‘ver más allá’ y reconocer de dónde viene lo que él sabe. Habiendo tomado a su cargo el papel de maestro, poco importa que un hombre sepa o no sepa exactamente el origen de lo que enseña; los resultados de su trabajo dependerán ante todo de este hecho: ¿Vienen o no sus ideas realmente del ‘centro esotérico’?… ¿Comprende él mismo las ideas esotéricas, es decir, es capaz de distinguir las ideas del conocimiento objetivo de las ideas subjetivas, científicas o filosóficas?…
Hasta ahora he hablado del verdadero centro magnético, del verdadero guía y del verdadero camino. Pero puede suceder que el centro magnético haya sido mal formado… Puede estar dividido el mismo centro, es decir, puede incluir contradicciones. Además, influencias de la primera clase, creadas por la vida, pueden haber entrado en él bajo la apariencia de influencias de la segunda clase, o bien los rastros de las influencias de la segunda clase pueden haber sido desnaturalizados hasta el punto de haberse convertido exactamente en lo contrario de lo que eran. Un centro magnético mal formado no puede dar una orientación verdadera. Un hombre cuyo centro magnético es de esta clase puede también estar en busca del camino, y puede encontrar a otro hombre que se llame a sí mismo un maestro, que pretenda conocer el camino y estar conectado con un centro fuera de la ‘ley del accidente’. Pero puede ser que este hombre no conozca realmente el camino y no esté conectado con un centro tal. Aquí también hay muchas posibilidades: 1º Puede estar equivocado de buena fe e imaginarse conocer algo, cuando en realidad no conoce nada. 2° Puede tener fe en otro hombre, quien a su vez puede estar equivocado. 3° Puede engañar a sabiendas.
Por consiguiente, si aquel que busca el camino cree en tal hombre, éste puede conducirlo en una dirección totalmente diferente de la que le fue prometida; puede conducirlo muy lejos del camino justo y llevarlo a resultados absolutamente opuestos a los que habría podido alcanzar. Afortunadamente, esto no ocurre sino muy raras veces; pues los caminos equivocados son muy numerosos, pero en la inmensa mayoría de los casos no conducen a nada. El hombre simplemente da vueltas alrededor del mismo sitio, sin dejar de creer que está siguiendo el camino.
— ¿Cómo se puede reconocer un camino falso? (preguntó alguien).
— ¿Cómo se lo puede reconocer?… (dijo Gurdjieff). Es imposible reconocer un camino falso, si no se conoce el verdadero. Esto significa que es inútil preocuparse por reconocer un camino falso. Más bien, hay que preguntarse cómo hallar el verdadero. Aquí no hablamos de otra cosa. Pero esto no se puede resumir en dos palabras. Sin embargo, partiendo de lo que les he dicho, pueden llegar a muchas conclusiones útiles si recuerdan todo. Por ejemplo, ustedes pueden ver que el maestro siempre corresponde al nivel del alumno. Si el nivel del alumno es elevado, el del maestro también lo puede ser. Pero un alumno cuyo nivel no es especialmente elevado, no puede contar con un maestro de nivel muy alto. De hecho, un alumno nunca puede ver el nivel de su maestro…

Esto es una ley. «Nadie puede ver más alto que su propio nivel»… Pero la mayoría de la gente ignora esta ley, y en general, cuanto más bajo es su nivel, tanto más exige un maestro de nivel superior. Comprender esto claramente ya es comprender mucho. Pero esto rara vez sucede. Por regla general, el discípulo mismo no vale un comino, pero no quiere otro maestro que no sea el mismo Jesucristo. Un maestro de menos categoría no es digno de él. Y nunca se le ocurrirá que, aunque llegara a encontrar a un maestro tal como aquél descrito en los Evangelios, no sería capaz de seguirlo; en realidad, para poder ser su discípulo tendría que tener el nivel de un apóstol… He aquí una ley inflexible: «Cuanto más grande es el maestro, tanto más difícil es seguirlo. Y si la diferencia entre los niveles del maestro y del alumno excede de un cierto límite, el alumno encuentra dificultades insuperables en el camino». Una de las reglas fundamentales del Cuarto Camino se relaciona directamente con esta ley. En el Cuarto Camino, no hay sino un maestro; ‘quien sea el más antiguo es el maestro’. Y tanto como el maestro le es indispensable al alumno, el alumno le es indispensable al maestro. El alumno no puede progresar sin maestro y el maestro no puede progresar sin alumno o alumnos. Y esto no es una consideración de tipo general sino una regla indispensable y completamente concreta sobre la cual se basa la ley de toda ascensión posible para un hombre. «Como ya se ha dicho, nadie puede elevarse a un grado superior de la escalera antes de haber colocado a alguien en su propio lugar. Lo que un hombre ha adquirido, inmediatamente debe darlo de nuevo; solo entonces puede adquirir más. De otro modo le sería quitado aun lo que le ha sido dado». En una de las reuniones siguientes, cuando Gurdjieff me pidió que repitiera lo que él había dicho sobre el ‘camino’ y sobre el ‘centro magnético’, resumí estas ideas en un diagrama: VISTA GLOBAL DE LAS «INFLUENCIAS» SOBRE UN HOMBRE QUE POSEE UN CENTRO MAGNÉTICO.
V ….. vida. H ….. un hombre, tomado aisladamente. A ….. influencias creadas en la vida por la vida misma — primera clase de influencias. B ….. influencias creadas fuera de la vida, pero lanzadas en el torbellino general de la vida—segunda clase de influencias. H1….. un hombre ligado al centro esotérico por medio de la sucesión, o que pretende estar ligado a éste. E ….. centro esotérico, situado fuera de las leyes generales de la vida. M ….. centro magnético en el hombre. C ….. influencia del hombre H1 sobre el hombre H; en el caso de un vínculo real con el centro esotérico, sea este vínculo directo o indirecto, se trata de una influencia de la tercera clase. Esta influencia es consciente, y bajo su acción, en un punto M que designa al centro magnético, un hombre deviene libre de la ley de accidente. H2 ….. un hombre que se engaña a si mismo o a los demás, no teniendo ningún vínculo directo o indirecto con el centro esotérico.

Es imposible reconocer un camino falso, si no se conoce el verdadero.

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La “intención consciente” del trabajo

Gurdjieff

La “intención consciente” del trabajo

Gurdjieff
Gurdjieff no sólo nos dejó unas palabras para ser pronunciadas y unas ideas para ser transmitidas a través de ellas, sino una forma de vida para ser vivida, un cierto drama para ser representado con otros a nuestro alrededor, sin lo cual, el Trabajo permanecerá como algo imaginario.
Tenemos entonces una responsabilidad. Estas ideas fueron aportadas por Gurdjieff como parte de una ciencia que necesitamos conocer bien. Pero la idea sola no es suficiente.
Si no la vivo con todas mis partes, permaneceré como soy: pasivo y completamente a merced de las fuerzas que me rodean.
En una escala cósmica, el hombre representa un papel importante sobre la Tierra. Sin él, algunas fuerzas no pueden actuar ni mantener un equilibrio. Pero nosotros no vemos esto, no lo sabemos y, en consecuencia, no producimos la fuerza que podría crear una relación con otras energías cósmicas en nosotros mismos.
Lo que es necesario, en nosotros y a nuestro alrededor, es crear un cierto nivel de energía, una atención que resista a las influencias del entorno y no se deje deteriorar. Ella debe recibir entonces una fuerza más activa que le permita no sólo resistir, sino tener una “acción” y encontrar un lugar estable entre las dos corrientes de diferente nivel.
Esa posibilidad de equilibrio es el desafío constante, es el intervalo que a cada momento tiene que enfrentarse en el trabajo hacia la conciencia.
“Es para eso que estamos aquí.”

Las 10 mejores frases de Osho para reflexionar

Osho

Las 10 mejores frases de Osho para reflexionar

Las frases de Osho hablan del amor, la conciencia y el crecimiento personal. Son un regalo para todo aquel que quiera reflexionar, cuestionarse e ir más allá.

Osho fue un filósofo espiritual, un gurú indio y un gran orador. Gran parte de su vida la dedicó a realizar discursos por toda la India. Aunque también estuvo una temporada en EEUU, donde fundó una comunidad conocida como Rajnishpuram. Sin embargo, algunos de sus actos no estuvieron libres de críticas y polémicas.

Quien lo conoció lo define como un revolucionario. Una persona capaz de enfrentarse a las creencias más profundas de su sociedad. Gracias a su carisma y a su facilidad de palabra fue capaz de llegar a miles de seguidores y transmitirles su visión sobre la vida y la muerte.

Escribió un gran número de libros espirituales, entre los que destacan “El libro de los secretos“, “Amor, libertad y soledad: una nueva visión de las relaciones” e “Iluminación: la única revolución“. Sin duda, Osho dejó un gran legado que hoy podemos recordar con algunas de sus mejores frases.

Osho

El amor es apreciación

“Si amas una flor, no la recojas. Porque si lo haces morirá y dejará de ser lo que amas. Entonces si amas una flor, déjala ser. El amor no se trata de posesión. El amor se trata de apreciación”

Amar es dar alas, no imponer cadenas. Ese es el concepto de amor de Osho. Si limitamos a nuestra pareja, si le exigimos y deseamos cambiar, ya no será quien amamos. Perderá toda su esencia y se convertirá en quien no es. De ahí la importancia de respetar al otro y dejar ser.

Madurar es aceptar la responsabilidad de ser uno mismo

“Sé la persona que eres. Nunca trates de ser otra, así podrás madurar. La madurez es aceptar la responsabilidad de ser uno mismo, sea al costo que sea”

Esta es una de las frases de Osho que necesitamos tener en cuenta cada día. Ser quien los demás desean no es madurar, sino complacer, buscar aprobación y en última instancia, traicionarnos. 

La persona madura se acepta y sobre todo, se responsabiliza de sí misma en todos los sentidos. No ejerce el papel de víctima, sino de protagonista y por ello actúa en consecuencia. No espera a que las cosas ocurran, sino que emprende el camino para construir su destino. Tampoco ignora sus errores, sino que los ve como una oportunidad de aprendizaje.

El disfrute como prioridad en las frases de Osho

Los abrazos no resuelven nada, pero nos ayudan a decirle a las adversidades que no van a poder con nosotros, que no van a derrumbar nuestros muros ni a destrozar nuestras cosechas.

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Añade aquí tu texto de cabecera

“¡Disfruta! Si no puedes disfrutar con tu trabajo, cambia. ¡No esperes!”

Osho considera que el disfrute es fundamental para tener una vida plena. Pero no habla de un disfrute superficial y material, sino de aquel que procede del interior, de la conciencia. Una sensación que solo da la apreciación de los pequeños detalles y los milagros que día a día nos rodean.

Además, apuesta por el cambio ante la apatía y el sufrimiento. Nos impulsa a salir de nuestra zona de confort para encontrar nuestro lugar en el mundo y autorrealizarnos.

Somos únicos

“Nadie es superior, nadie es inferior, pero tampoco nadie es igual. La gente simplemente es única, incomparable. Tú eres tú, yo soy yo. Yo tengo que contribuir a mi vida potencial; tú tienes que contribuir a tu vida potencial. Yo tengo que descubrir mi propio ser; tú tienes que descubrir tu propio ser”

Otra de las frases de Osho que merece la pena grabarse a fuego en la mente, asimilarla como el inicio de una reflexión. No somos superiores ni inferiores ni siquiera iguales. Somos edición limitada. Por ello, las comparaciones rara vez son justas… sencillamente porque no estamos en condiciones de igualdad.

Vivir, por sistema, tomando como referencia lo que otros hacen o imaginamos que harían es un error. El objetivo es muy distinto, se trata de explotar todo nuestro potencial teniendo en cuenta nuestro perfil de habilidades; una tarea para la que es imprescindible conectar con nosotros y ofrecer lo mejor que tenemos a los demás.

El arte de desaprender

“¡Tú no estás equivocado! Simplemente tu modelo, la manera en que tú has aprendido a vivir está equivocada. Las motivaciones que has aprendido y has aceptado como tuyas no son tuyas, no satisfacen tu destino”

Este filósofo espiritual apuesta por desaprender, por derrumbar los viejos muros construidos que nos limitan y sustituirlos por otros nuevos; flexibles, para conferirnos espacio en caso de necesitarlo.

Osho apuesta por el empoderamiento y la liberación de la culpa. Nos enfoca los problemas y los errores de tal manera que están libres de exigencias y condenas. Con sus palabras nos dice que no somos nosotros los equivocados, sino nuestra forma de pensar y mirar lo que nos acontece por dentro y por fuera. Y para ello, siempre hay una solución: buscar otra perspectiva… otro ángulo, otro punto de vista.

El valor de mirarse por dentro

“No conozco un valor mayor que el necesario para mirar dentro de uno mismo”

Osho nos recuerda que más allá de romper esquemas, enfrentarnos a lo que tememos o arriesgarnos, el mayor valor reside en nuestra capacidad de mirar hacia dentro.

Tener el coraje de descubrir miedos, llenar vacíos y alumbrar nuestras partes rotas es fundamental si queremos seguir creciendo. Ahora bien, hay que tener cuidado porque así como nos impulsa también puede hacernos retroceder y atraparnos. La mejor forma de mirar hacia dentro es con responsabilidad, aceptación y respeto.

La importancia del ahora

“Ese es el simple secreto de la felicidad. Hagas lo que hagas, no dejes que el pasado se interponga, no dejes que el futuro te moleste. Porque el pasado ya no existe, y el futuro aún no ha llegado. Vivir en la memoria, vivir en la imaginación, es vivir en la no existencia”

El ahora es un tema central de las frases de Osho. De hecho, se encuentra camuflado en muchas de ellas. El poder del presente y la conciencia sobre él nos regalan la experiencia de vivir intensamente. 

Si nos anclamos al pasado o nos enganchamos a las expectativas, la vida se esfuma sin que nos demos cuenta. Ser feliz no es cuestión de ayer ni de mañana, sino de hoy y parece que tenemos la mala costumbre de olvidarlo.

Vivir sin miedo

“La vida comienza donde termina el miedo”

El miedo limita, paraliza, atrapa y empequeñece. Nos roba vida. La cuestión es ser valiente y enfrentarnos a lo que tememos a pesar de ello. De lo contrario nos quedaremos en los “y si…”, “pero…” y expectativas.

Demos un paso más allá del miedo, atrevámonos a cruzar la línea y veamos qué sucede. A menudo lo que imaginamos es un escenario mucho más catastrófico que la realidad…

Disfrutar de nuestra compañía

“Si no puedes disfrutar de tu propia compañía, ¿quién más va a disfrutar de ella?”

Esta frase de Osho nos invita a la reflexión para hacernos ver la importancia del amor propio, no solo para nosotros mismos sino también en nuestras relaciones.

¿De verdad piensas que si te consideras una persona desagradable, perdedora y que no vale para nada los demás van a disfrutar de tu compañía? Solo damos con todo nuestro ser aquello que de verdad sentimos y creemos. Así, si queremos una relación sana y basada en la confianza, antes tenemos que creer y confiar en nosotros mismos. 

Como vemos, las frases de Osho son un valioso legado, y los son tanto por lo que dicen como por lo que inspiran. Pueden suponer el hilo del que nazca un pensamiento, pero también la primera gota, de otras muchas que hagan conversación. Palabras a las que recurrir si queremos cuestionarnos y llegar a conocernos de verdad, para luego conocer a los demás.

¡Apúnt alas!

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Sw. Veet Agustin

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La mente es maravillosa

Ninguna ideología puede instaurar la paz

Krishnamurti

Ninguna ideología puede instaurar la paz

La paz no se alcanza por medio de ninguna ideología ni depende de ninguna legislación; habrá paz sólo cuando nosotros, como individuos, empecemos a comprender nuestros propios procesos psicológicos. Si eludimos la responsabilidad de actuar como individuos y esperamos que algún nuevo sistema establezca la paz, nos convertiremos simplemente en esclavos de ese sistema.

 

Krishnamurti

Cuando los gobiernos, los dictadores, las grandes empresas y el poder clerical comiencen a ver que este creciente antagonismo entre los seres humanos sólo conduce a la destrucción general, y no resulta ya por tanto provechoso, quizá nos obliguen entonces, mediante leyes u otros métodos de coerción, a reprimir nuestros anhelos y ambiciones personales y a cooperar para el bienestar de la humanidad. Así como ahora nos educan y estimulan para competir unos con otros sin misericordia, nos obligarán luego al respeto mutuo y a trabajar juntos por un mundo global. Y entonces, aunque lleguemos a estar todos bien nutridos, vestidos y alojados, no estaremos libres de nuestros conflictos y antagonismos, que únicamente habrán cambiado de plano, y que serán todavía más diabólicos y devastadores. La única acción moral o justa es la acción voluntaria, y sólo la comprensión puede traer paz y felicidad al ser humano.

Las creencias, las ideologías y las religiones organizadas nos enfrentan a nuestros semejantes. Hay conflicto no sólo entre las distintas sociedades, sino también entre distintos grupos dentro de una misma sociedad. Debemos darnos cuenta de que mientras nos identifiquemos con un país, mientras nos aferremos a la seguridad, mientras estemos condicionados por los dogmas, habrá lucha y miseria dentro de nosotros y en el mundo.

J. Krishnamurti